sábado, 29 de marzo de 2008

El ingrediente que faltaba

Sí, una parte de este Coctel no tenía su entrada aquí. En lo primero que se publicó, cuando se habló del Coctel y del Catalizador, se nombró un Gato... y pues aquí está; es parte importante de mi vida actaul y he escrito muchas cosas, de las cuales compartiré un par:


I


Con el perfume en la boca.

Hay tanta pureza en tu mirada,
solo quiero ser abrazado por ella
y pasar una tranquila tarde
rodeado de paredes con largas y viejas historias.

No importa que llueva,
son caricias para nuestros rostros;
el sol calentara algunas gotas
y nuestra sonrisa alegrará a otras.

Los cansados colores de las paredes no nos vencen,
tus manos las reconfortan.

A través de las horas le sonrío al día,
y son tus besos los que animan.

Las sombras descansan sobre el piso,
la humedad lo ha lavado,
nuestros pies han curado sus heridas;
la música borró sus malos recuerdos.

Te veo caminar sobre las rocas;
y marco cada paso que das,
es como si quisiera siempre recordar.

Toma mi mano,
volvamos a nuestros sitios,
contemos historias propias,
compongamos nuevos caminos.


II


Vuelves a mí,
como una fuerte punzada,
certero,
con intención de permanecer

Quisiera tomar tu mano ahora,
sentir la suavidad de tus labios,
sin decir palabras,
sin medir el tiempo.

Una colorida imagen,
una sonrisa tuya,
recuerdo de viejas letras,
y el momento indicado.

Estás aquí.


Y ahora qué mejor que la foto que le tomé a El Gato (obra de Fernando Botero)

Gato Gordo

miércoles, 26 de marzo de 2008

Volviendo a la Montaña

Dando vueltas por youtube encontré varios clips que se han realizado con imágenes de la película y algunas canciones en especial. De entre varios que me gustan mucho he seleccionado tres que a mi parecer son muy buenos, en tanto las letras tienen mucho que ver con la historia de la Montaña, y porque quienes los realizaron consiguieron una gran precisión entre las canciones y las imágenes seleccionadas.

No hablaré de los clips, pues basta con verlos para entender su valor:

Hurt de Christina Aguilera
Goodbye My Lover de James Blunt
There you'll be de Faith Hill

lunes, 24 de marzo de 2008

Ingredientes Varios

Cierto día navegaba en busca de la Montaña. Y tuve gran fortuna, pues llegué a muchas tierras y casas interesantes… así conocí un Hada Azul de la Argentina y un Vaquero Soñador, también del Sur. Y vaya que me han impregnado este par de amigos… con sus letras e historias sobre la Montaña y muchas más me han permitido perderme por varios momentos.

El Coctel de hoy tiene mucho de ellos, de lo que nos han obsequiado, de lo que han generado en mí y muchas cosas más que ya debía y que hoy están para actualizar el blog. Estos son los ingredientes:

Del Hada Azul residente en Villa Bosch, quien me animó (y aún lo hace) para publicar y mantener este blog, puedo agregar: Un nuevo amanecer (historia llena de esperanza sobre la Montaña Brokeback) y La Historia de Marco y Andrés, representada en un Jacarandá (que a mi forma de ver es una de las más significativas historias que nos ha presentado)

El Vaquero Soñador ha entregado cosas maravillosas que podemos añadir, tales como: No quiero Decir Adiós (una magistral historia sobre la Montaña Brokeback) y Nadie te Amará como Yo (historia que hasta el día de hoy cuenta con 23 partes y sigue dejando tanta expectativa y satisfacción como en la primera parte).

Para dar más sabor, agrego una imagen que tengo del momento de descenso a la Ciudad de México: nunca pensé que el asunto de la contaminación atmosférica fuera tan alarmante… perfectamente se podía diferenciar entre el azul del firmamento y el gris-marrón del espacio aéreo del Distrito Federal… era muy poco lo que se podía divisar. Aunque con el tiempo nos acercábamos más a la ciudad, la visibilidad no era total… pero había algo especial en medio de los grandes edificios, construcciones y vías de la urbe… ¿pueden imaginarlo?... se trataba de algunos puntos color violeta que daban algo más de vida a semejante cuadro… ¿qué eran?, yo lo supe: Jacarandás en flor... sonreí. La imagen es lo más aproximado que pude representar lo que aún recuerdo.


Hace unos meses, cuando aún no existía este Coctel, cuando ya me comunicaba con mi buena amiga el Hada del Sur del Mundo, escribí algunas cosas sobre el Jacarandá. En aquella ocasión le envié a Ana del Sur estos escritos más otros sobre la Montaña. Ella, muy querida publicó algunos de estos; ahora presento alguno que quedó pendiente:


Te haré mío,
esperaré que me hagas tuyo;
no esperes que nada espere.

Tu mirada me provoca,
mis pies me detienen,
tus palabras me excitan.

El tiempo es largo,
y me castigas con las horas;
pero mis labios son veloces.

Ocultémonos en la sombra;
yo te abrazaré fuerte
y las hojas te acariciarán.

Acabemos con los minutos,
apresuremos la respiración,
contemos los besos.




Y les comentaba que estoy escribiendo sobre dos maravillosas mujeres, Helena y Angelina, que susurran a mi oído muy de vez en cuando. Amplío la receta con esto:




Esta mañana ya no hay luz en mi ventana,
Mi lecho es inmenso y frío,
Mi voz se encalambró,
Abandoné las ganas de sonreír.

Cada espacio me recuerda que estoy sola,
Cada suspiro me muestra que estoy vacía,
Cada gota de lluvia me recuerda una lágrima,
Cada madero me cuenta la falta de calor.

Permanecerás junto a mí
Tu alma no dejará de insistir,
Tu imagen se reflejará cuando cierre los ojos,
En mis sueños recordaré cada día junto a ti.