domingo, 14 de marzo de 2010

El Gato en el Lago

Estaba allí en la pequeña isla, mirando el agua muy atento y meditabundo; como si nada le preocupase. Yo no se si esperaba ver peces o si estaba mirando las ondas formadas por el viento… tenía la actitud de querer agarrar algo de manera sorpresiva. Esa fue la última vez que lo vi; y hasta ahora no comprendo por qué, ni cómo llegó hasta allí.

La historia comenzó hace un mes, cuando tras varias noches soñé que mi cuerpo estaba cubierto de pelo; tenía orejas y cola: era un gato. Pero cuando en el sueño pasaba por el edificio de cristal que queda en la esquina, veía todo, menos mi rostro. Despertaba aterrado y extrañado cada mañana, y cuando salía, él estaba allí, con su cola enrollada y durmiendo a la sombre del árbol en mi jardín. Una de aquellas ocasiones me rodeó los pies, hasta casi hacerme caer.

¡Bueno!, debo irme ya; tengo hambre, este sol me produce dolor en los ojos y tengo la espalda llena de nudos. Debo estirarme. Hasta pronto.

Ummmhhhh, mi espalda. Debo apresurarme a conseguir comida…

¡Un pececito!

¡Un pececito quería saltar!

¡Mi panza y mi boca!

¡Mi panza y mi boca!

¡Juntas te quieren atrapar!

¡La, lala, lala, lala, la, ahhhahhh!

¡Un pececito!

¡Un pececito quería saltar!

¡Oh gatito!, ven pequeño. Te estaba buscando hace días… michi, michi, michi… Pues esta vez no te escaparás; iré por ti… Mmmm, ¡ya sé!, si corro tomando bastante impulso quizá podré saltar hasta donde está el minino… uuuuaaaahhhhh.

¡Oh!, ¡oh!, ¡oooohhhhh!, ¿qué sicedió?, ¿dónde estás michín?, ¿te aplasté al saltar?... pero ¿cómo pudo desaparecer?...

¡Aaaaahhhh!, ¿qué me pasa?, ¿aún estoy soñando?... mis brazos, ¡mis brazos y mis piernas!... tengo pelo; parezco un… ¿mi rostro?... miraré en el agua… hhhmmmm

… ¿Qué soy?... ¿este es mi rostro?...mmmm…

Y ese hombre que pasa, ¿por qué se ha quedado mirándome?; ¡tal vez lo siga hasta su casa!


1 comentario:

Rosadefuego dijo...

Me he quedado suspendida entre un cuento de Kafka y una nana para un niño.
Tú eres el gato y el gato es tú, uno solo. No sé si gramaticamente esto tenga sentido, pero creo que me entiendes.
Justo ahora tengo a Toby sobre la consola del computador proecupado en su aseo y mirándome de rato en rato con esos ojos fascinates que tienen los felinos.